FIVIN se hace eco del ensayo clínico publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (AJCN), encabezado por médicos e investigadores del Servicio de Medicina interna del Hospital Clínico de Barcelona y del IDIBAPS, que compara en pacientes de alto riesgo cardiovascular los efectos del vino con los efectos del vino desalcoholizado, una variante comercial a la que se le ha extraído el alcohol. Se evalúa así por separado el efecto del etanol y el de los compuestos fenólicos del vino tinto sobre la expresión de biomarcadores de inflamación relacionados con la aterosclerosis. Los Dres. Ramon Estruch y Rosa Lamuela, miembros del Comité Científico de FIVIN, y profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia, respectivamente, de la Universidad de Barcelona, ​​y la Dra. Gemma Chiva-Blanch, del IDIBAPS-Hospital Clínic de Barcelona han sido los principales autores de este estudio. El trabajo se ha desarrollado en el marco del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn).

Numerosos estudios apuntan a que el consumo moderado de vino tiene efectos beneficiosos para la salud. La aterosclerosis se considera actualmente una enfermedad inflamatoria de bajo grado de las paredes de las arterias, que puede verse aligerado por un consumo moderado de vino. Lo que no se ha podido aclarar es en qué medida estos beneficios son debidos a los compuestos fenólicos del vino, independientemente de la ingesta de alcohol. Estos compuestos son los responsables del sabor, el color y la textura en boca del vino. El trabajo publicado por investigadores del IDIBAPS – Hospital Clínic y la Universidad de Barcelona es el primer ensayo clínico randomizado que estudia de forma separada los efectos del vino tinto y su variante sin alcohol sobre los estadios iniciales de la aterosclerosis. El estudio se realizó con 67 hombres voluntarios con un elevado riesgo cardiovascular. Estos individuos se separaron en tres grupos que recibieron durante cuatro semanas 30g de alcohol por día de vino tinto, el volumen equivalente en forma de vino sin alcohol o el equivalente a 30g de alcohol por día de ginebra.

Durante este periodo de tiempo se fueron recogiendo muestras celulares y serológicas para estudiar la evolución de varios biomarcadores, de la expresión de moléculas de adhesión y de citocinas inflamatorias relacionadas con la enfermedad. Los resultados sugieren que tanto el etanol como los componentes no alcohólicos contribuyen por separado con los efectos antiinflamatorios del vino tinto. Los componentes fenólicos serían los responsables de modular la expresión de moléculas de adhesión a los leucocitos, mientras que tanto el etanol como los polifenoles del vino modificarían la presencia de mediadores solubles de la inflamación en pacientes con elevado riesgo cardiovascular. Estos efectos podrían contribuir a los beneficios que se atribuyen al vino en la mejora de las fases iniciales y la progresión de la aterosclerosis.

FUENTE: http://www.cupatges.cat/noticia/1144/negre/salut

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